La mayoría de la gente firma contratos sin que nadie les lea la redacción. Pega un contrato de alquiler o un contrato de servicios y el Escáner de riesgos contractuales lo repasa cláusula por cláusula, marca la redacción que puede perjudicarte, la cita tal cual y te la explica en palabras sencillas.
Cómo funciona
- Pega el texto del contrato (de 500 a 30.000 caracteres) y elige el tipo de contrato y tu posición: inquilino, arrendador, contratista o cliente.
- El análisis lee las cláusulas desde tu posición frente a una lista de vigilancia de patrones de alto riesgo conocidos: normas sobre depósitos, derechos de acceso, renovaciones automáticas, deberes de reparación trasladados, responsabilidad ilimitada, apropiación de propiedad intelectual, trampas de terminación y más.
- Cada marca incluye la línea exacta citada, para que puedas comprobarla en tu propia copia antes de fiarte de ella.
Qué obtienes
- Marcas ordenadas por gravedad: riesgo alto, conviene mirarlo de cerca, conviene saberlo
- La línea del contrato citada detrás de cada marca: nada que no puedas verificar tú mismo
- Una explicación en palabras sencillas, sin jerga legal, y una nota factual sobre qué hace la redacción
- Límites honestos: una marca cuya cita no aparezca en tu texto se descarta, y un análisis limpio significa más seguro, no seguro
Lo que no hace
Nunca te dice qué hacer: ni «rechaza esto», ni «negocia aquello». Solo expone hechos y riesgos, y para cualquier cosa importante deberías hablar con un abogado. Las normas varían según el lugar; decide la ley local.